Luz más natural para las Estancias de Rafael en el Vaticano

Tomado de www.iluminet.com

Se instalaron 2400 puntos LED diseñados para cuidar la pigmentación empleada en los frescos hace 500 años

Con información de Museos Vaticanos

Después de la renovación de la Capilla Sixtina y de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, el 1 de junio de 2017 fue dada a conocer la nueva iluminación de las Estancias de Rafael. Se trata de la intervención de cuatro espacios adornados por frescos del genio de Urbino Rafael Sanzio durante el siglo XVI con la que se busca dar un toque más natural y menos agresivo a las pinturas.

De acuerdo con Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, la nueva luz añade valor a la restauración que se realiza desde hace unos años. El proyecto fue desarrollado por Osram. Según Carlo María Bognani, director ejecutivo del proyecto, el objetivo era otorgar una “iluminación única a unas pinturas únicas”, destacó además que gracias al LED se cuenta con importantes resultados en uniformidad lumínica y reproducción cromática. Por otro lado, Rafael García de la Serrana, director de Servicios Técnicos de la Gobernación Vaticana, explicó que con esta nueva luz mejora la valoración de las obras de Rafael y se garantiza la conservación de los pigmentos empleados hace 500 años.

La Sala de la Signatura, La de Heliodoro, La del Incendio del Borgo y la de Constantino componen las Estancias de Rafael y se encuentran en el segundo piso del Palacio Apostólico. Para su iluminación se instalaron 2400 puntos LED diseñados especialmente por Osram. De acuerdo con el Vaticano, la nueva iluminación mejora la apreciación de las obras de arte al darles “una fuerza cromática sin precedentes”.

La óptica en el LED

Además del manejo térmico, la óptica es un factor clave para el correcto funcionamiento de los equipos con LED

Tomado de www.iluminet.com

led-lenses-destacadas

led-lenses-destacadaLa óptica se centra en el diseño y construcción de espejos, lentes y diversos elementos que ayudan a controlar la luz. A partir de esto, podemos entender que una fuente lumínica podría, o debería, echar mano de ésta para ser más eficiente. Un ejemplo claro del funcionamiento de la óptica son los faros que gracias a las propiedades físicas de los lentes de cristal, el haz de luz se “amplía” para intensificar su alcance y guiar a los barcos hacia el puerto.

Las ópticas ayudan a “poner la luz donde queremos”, aumentar la intensidad lumínica, protegernos de deslumbramientos, y en el caso del LED, cuidan al chip del contacto con el ambiente, entre otras ventajas.

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Existen dos tipos básicos de óptica para LEDs: la primaria, que es la capa que protege a cada chip; y la secundaria, encargada de “moldear” la luz según el tipo de lente instalado; dichas lentes pueden ser divergentes, para ampliar el haz lumínico, o convergentes, para concentrar el haz luminoso en un punto concreto. Hay quienes consideran como un tercer tipo de óptica a los elementos externos, como la fibra óptica, por ayudar a dispersar y dirigir la luz.

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En el caso del alumbrado público, por ejemplo, se utilizan ópticas asimétricas que dirigen el haz a zonas concretas para evitar pérdidas lumínicas, mientras que en proyectos de interiores es normal encontrar ópticas de diagramas simétricos. Debido a que la luz del LED se emite en una sola dirección, el control óptico se vuelve más fácil. Aun así, para el desarrollo de las ópticas se requiere de un amplio proceso de investigación mediante simuladores virtuales que provean la información necesaria para la manipulación del haz.

¿Cómo elegir la lente adecuada?

La mayoría de los elementos ópticos para iluminación están fabricados en policarbonato de grado óptico o acrílico para maximizar la transmisión lumínica. Existen opciones más baratas fabricadas en poliestireno pero suelen tener un rendimiento óptico menor, con un deterioro acelerado.

Además de los materiales de fabricación existen algunos parámetros a considerar:

FWHM (Full Widht at Half Maximum) es un valor que describe el rendimiento óptico, y se trata de la diferencia entre los dos puntos a cada lado de la máxima intensidad del pico y puede ser utilizada para caracterizar su propagación.

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Valor del 10%. Indica el ángulo en que la intensidad de la luz disminuye un 10% respecto al valor máximo. Es un parámetro útil al especificar los componentes ópticos de haz estrecho: cuanto más cerca esté el valor del 10% del FWHM habrá más luz concentrada y menos desperdicio.

cd/lm (candelas por lúmen) es factor para comparar el componente óptico con más luz en el ángulo o área necesaria para una aplicación, es decir el más eficiente. Sin embargo, el valor cd/lm debe ser visto en combinación con todos los factores de la óptica y analizarse con mucho cuidado pues es muy fácil encontrar ejemplos en los que se cuenta con un pico alto al centro, pero la forma de la curva es de baja calidad o con una baja eficiencia para todo el sistema.

Existen técnicas muy desarrolladas para la evaluación del rendimiento de la lente. Los archivos IES o EULUMDAT ofrecen una representación digital de la curva de distribución, con la representación de todos los datos de la óptica: FWHM, valor del 10% y cd/lm, y están disponibles para la mayoría de las ópticas LED. Los componentes ópticos para el LED juegan un papel importante para el éxito de una lámpara, y hay bastantes parámetros a considerar para cada aplicación y nuevo proyecto, que deben ser comparados entre las diferentes soluciones ópticas con mucho cuidado.

“Un buen ambiente luminoso nos ayuda a hacer lo que queramos hacer y nos hace sentir bien mientras lo hacemos”: William M. C. Lam

Tomado de www.iluminet.com

Lam aportó bases para el diseño de la iluminación que considera aspectos prácticos y cualitativos como la psicología de la percepción.

William M. C. Lam, destacado defensor de los proyectos arquitectónicos con carácter cualitativo, fue uno de los arquitectos que contribuyó al desarrollo de los conceptos de la iluminación arquitectónica hoy aún vigentes. Propuso un diseño que considerara la psicología de la percepción, más que los aspectos cuantitativos, una característica que lo mantuvo en constante discusión con la ingeniería.

Lam nació en 1924 y creció en Honolulu, Hawái, hasta 1941, año en que se mudó a Cambridge. Formó parte de las Fuerza Area de Estados Unidos. Egresó de la carrera de Arquitectura del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Su trabajo e ideas están influenciados por el modernista finlandés Alvar Aalto. Después de graduarse, Lam diseñó una lámpara de cuello de cisne que catapultó su carrera al permitirle crear su propia empresa, el diseño fue acreedor de varios premios.

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William M. C. Lam.

En 1959 su compañía fue comprada por Philips, y Lam comenzó su trabajo como consultor de iluminación arquitectónica y diseño urbano. Cuenta con innumerables publicaciones, sin embargo, muchos de los conceptos aplicados en su labor están plasmados en el libro “Perception and lighting as formgivers for architecure”.

William Lam introdujo la idea de que la iluminación debe ser considerada junto con el diseño arquitectónico desde el principio del proyecto, y no al final, como un mero adorno. En la década del 70 elaboró un catálogo de criterios, y un glosario para la descripción contextualizada del diseño, y postuló dos grupos de criterios para su elaboración: “activity needs”, que describe las necesidades dentro de un entorno visual para las actividades en él; y “biological needs”, que toma en cuenta las consideraciones psicológicas del entorno visual.

El primer grupo busca una iluminación funcional que ofrezca las condiciones necesarias para desempeñar determinadas actividades, ya sea por trabajo o por ocio. Lam promovió ambientes diferenciados según cada tipo de espacio, más que una uniformidad en la totalidad de éste, así lo describía: “un buen ambiente luminoso nos ayuda a hacer lo que queramos hacer y nos hace sentir bien mientras lo hacemos. Aunque suene muy simplista, esta declaración resume el verdadero objetivo del diseño de iluminación que ofrece un espacio confortable, agradable, tranquilizador, interesante y funcional para la gente que lo habita”.

El segundo grupo considera que “la percepción humana es un proceso activo de búsqueda de información que implica muchos mecanismos en el ojo y el cerebro, algunos conscientes y otros inconscientes… dirigimos nuestra atención voluntaria a elementos del entorno visual que nos proporcionan información que necesitamos para llevar a cabo nuestras actividades”. Por ello, Lam identifica las necesidades de una orientación espacial precisa: de entradas, salidas, escaleras, pasillos, así como de la definición de las funciones del espacio: recepción, almacén, oficina… Esta orientación también hace referencia a otros aspectos de tipo intangible como el tiempo o las condiciones del clima, dado que en espacios cerrados el entorno se percibe como un opresor que priva de información externa.

Lam también propuso otro grupo de necesidades psicológicas que hacen referencia a la comprensión de estructuras circundantes, en el que es necesaria la visibilidad de todas las áreas que comprenden un espacio determinado para dar al usuario la sensación de seguridad. Esta visibilidad abarca, por ejemplo, los pasos subterráneos o los pasillos de grandes edificios o zonas sobreiluminadas, que pueden dar la impresión de riesgosos. Esta característica no sólo toma en cuenta la iluminación de los espacios, sino de la propia construcción, el cual debe ofrecer un entorno ordenado donde la información de la estructura arquitectónica sea reconocible por el usuario.

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Imágenes tomadas del libro “Perception and lighting as formgivers for architecure”.

Otro grupo de criterios que Lam desarrolló hace referencia a la necesidad del usuario de tener información sobre el espacio en que se encuentra, sin perder privacidad, donde no haya total aislamiento o exposición pública.

Estos conceptos, junto a otros, han ayudado a configurar uno mayor sobre el diseño de iluminación pensado en el usuario, tomando en cuenta aspectos más allá de lo técnico, asimismo asigna a la iluminación un lugar determinante en la arquitectura, algo que podría parecer lógico si se piensa que a la profesión se le denomina “diseño de iluminación arquitetónica”.

Algunos de los trabajos realizados por Lam incluyen el metro de Washington, el Centro de Convenciones de San Diego, el aeropuerto de Denver, y el Centro de Gobierno de Manila, así como varios hoteles de Shanghai y edificios de la Universidad de Stanford. William M. C. Lam falleció en abril de 2012 mientras dormía en su casa.

Referencias:

William M. C. Lam. “Perception and lighting as formgivers for architecure”.
Erco. Guía básica de iluminación.