Sí, también existe el diseño de luz natural

luz-natural-2Tomado de www.iluminet.com

Desde los principios la humanidad la luz natural ha tenido un papel de suma relevancia para el diseño y la construcción de la arquitectura. Casas, templos y ciudades se diseñaban en la antigüedad de acuerdo al paso del sol en el cielo. Más tarde, cuando se inventó la iluminación artificial en el siglo XX, estos aspectos fueron descuidados por la mayoría de las culturas; ya no tenía tanta importancia la luz natural porque cualquier lugar podía ser iluminado artificialmente. Sin embargo, recientemente los profesionales encargados de planear y construir nuestros edificios han vuelto la vista a la iluminación natural y la nueva tendencia apunta hacia un uso equilibrado y simultáneo de los dos tipos de iluminación: Un diseño del edificio pensado para aprovechar la trayectoria del Sol, accesorios que reflejen y distribuyan la luz del día y un sistema artificial sensible que también pueda atenuarse.

En este artículo recuperamos algunas recomendaciones sobre los puntos que deben tomar en cuenta las personas interesadas en un buen diseño de luz natural.

Recomendaciones para diseño de luz natural

La ciencia del diseño de iluminación natural no sólo tiene que ver con proporcionar suficiente luz de día en un espacio, sino cómo hacerlo sin producir efectos secundarios; se trata de equilibrar la ganancia de calor, el deslumbramiento y la variación en la disponibilidad de la luz natural durante el día. Por ejemplo, un buen diseño de luz natural consideraría cuidadosamente el uso de accesorios de sombra para reducir el brillo y el exceso de contraste en el espacio de trabajo. Adicionalmente, deberían evaluarse el tamaño y número de las ventanas, la selección del vidrio y la reflactancia de las superficies interiores.

Un sistema de iluminación natural se compone de diferentes tecnologías y de la arquitectura del edificio. Aunque no todos estos componentes son necesarios para cada sistema de iluminación natural, típicamente están presentes uno o más de los siguientes puntos:

– Relación del área-ventana

– Cristales de alto rendimiento

– Diseño optimizado de la luz natural

– Tragaluces

– Dispositivos tubulares de luz

– Controles de iluminación eléctrica sensibles a la luz natural

– Diseño interior optimizado para la luz natural

Si es posible, la distribución del edificio en el terreno debe ser la óptima para la luz del día. Esto sólo es posible para los nuevos proyectos de construcción y no se aplica a remodelaciones. Si el proyecto lo permite, el profesional debe considerar una huella del edificio que maximice las exposiciones al sur y al norte, y minimice las del este y oeste.

La ventana tiene dos funciones esenciales: la entrega de luz natural y el suministro de una vista a los ocupantes. La regla dicta un cristal con una alta transmisión de luz visible y evitar el deslumbramiento. Como regla general, cuanto mayor sea la altura de la ventana, más profundamente podrá ingresar la luz natural en el espacio. Por lo tanto, una buena administración de la luz natural dicta que la ventana debe dejar que entre la  luz natural y que los usuarios tengan una buena vista. La ventana que brinde luz primordialmente debe comenzar al metro de altura y tener una transmisión de luz visible del 50% a 75%; mientras que la ventana que brinde vista debe ser colocada abajo y tener una transmisión de luz visible de menos de 40% en la mayoría de los climas.

Los controles de la iluminación artificial sensibles a la luz natural son esenciales para cualquier sistema de iluminación natural. Ningún diseño de iluminación natural ahorrará energía a menos que las luces eléctricas se atenúen o apaguen cuando hay suficiente iluminación del día. De hecho, si las características de iluminación natural tales como ventanas y claraboyas no se combinan con la funcionalidad de la iluminación natural, entonces el edificio adaptado a la luz natural utilizará aun más energía eléctrica que un edificio sin los dispositivos de luz natural. Los controles y la iluminación natural consisten en una regulación constante o en balastros escalonados en las instalaciones de luz, y una o más fotoceldas para detectar la luz natural disponible y atenuar o apagar la iluminación eléctrica.

Un elemento que comúnmente se pasa por alto en el diseño de iluminación natural es el diseño de interiores, que debería considerar los muebles, la colocación, los acabados, etc. Por ejemplo, en una oficina se limitaría la altura de las particiones de los cubículos, particularmente los que se encuentran junto a la fachada sur; las oficinas cerradas se mantendrán al mínimo y las paredes y techos serán tan altamente reflactantes como sea posible para ayudar a distribuir la luz natural. Mediante la correcta colocación de las superficies de trabajo a una buena distancia de la fachada sur, el control solar es mucho más sencillo con pequeños dispositivos de sombra si se ubican los escritorios directamente contra la fachada sur.

Los diseñadores deben asegurarse de evitar el deslumbramiento y el sobrecalentamiento al colocar demasiadas ventanas. Más ventanas no significan necesariamente más luz del día. Es decir que la luz natural tiene que ser controlada y distribuida adecuadamente en todo el espacio de trabajo. La eficacia de la iluminación natural en términos de ahorro de energía (o dinero) se mide no sólo con los métodos económicos o fotométricos, sino también por los beneficios psicológicos y estéticos que se traducen en beneficios financieros.

 

 

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