Chiapas producirá biodiesel con tecnología colombiana

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(BOGOTÁ septiembre de 2009) Con tecnología cien por ciento desarrollada en Colombia, el estado de Chiapas, México, inició la construcción y puesta en marcha de una planta de biodiesel a partir de la jatrofa o piñón.

En la planta, que tendrá una capacidad de producción de 20 mil litros diarios, Chiapas invertirá alrededor de US$2 millones en laboratorios, equipos y obras civiles.

La tecnología colombiana ha sido desarrollada por científicos de la Corporación de Investigación Agropecuaria, Corpoica.

Este centro de investigación ha liderado el tema de cooperación técnica y científica hacia otros países, como El Salvador y Honduras, los cuales ya instalaron sus respectivas plantas donde realizan además actividades de carácter investigativo (Ver Colombia apoya a América Central en biocombustibles)

Su director ejecutivo, Arturo Enrique Vega Varón, informó que en el caso de Chiapas la planta también contará con el Centro de Investigación y Tecnología para la producción de biocombustibles.

La transferencia de tecnología desde Colombia hacia México consiste principalmente en la experiencia colombiana y la información obtenida en los diferentes procesos de investigación e innovación tecnológica, lo que reduce el tiempo que requeriría México en llegar al mismo punto, de acuerdo con Santiago Córdoba, de la Dirección Nacional de Biocombustibles de Corpoica.

“Para el caso especifico de la planta, se transmite información sobre el tipo de sistema de obtención de biodiesel más adecuado, cómo construirlo, cronogramas y toda la información referente a la obtención de licencias ambientales, entre otras”, dijo Córdoba a SciDev.Net.

El proyecto se adelanta con personal técnico del Instituto para la Reconversión Productiva y la Agricultura Tropical, IRPAT, del Gobierno del Estado de Chiapas.

La Jatropha curcas o piñón, será la materia prima para la producción de biodiesel, ya que se trata de una planta oleaginosa originaria de esta región mexicana que no compite con alimentos, y de la cual ya están sembradas diez mil hectáreas.

Colombia asesorará al IRPAT también en temas como sistemas de georeferenciación, producción de semillas limpias in vitro y en el cultivo de palma de aceite.

Los resultados obtenidos de esta experiencia de montaje y operación de la nueva planta serán compartidos con los países miembros del Proyecto de Integración y Desarrollo Mesoamérica (anterior Plan Puebla Panamá), mediante una plataforma tecnológica, informó Córdoba.

A este proyecto pertenecen Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, y Panamá.

Tomado de www.scidev.net

QUE ES CREE

Además de ser el componente (chip LED) en muchos de nuestros productos, aquí encontrarán los criterios de diseño y calidad, así como de compromiso medioambiental que avalan a CREE.

Tomado de http://www.creeledlighting.com/

About Cree

Cree is leading the LED lighting revolution and setting the stage to obsolete the incandescent light bulb through the use of energy-efficient, environmentally friendly LED lighting. Cree is a market-leading innovator of lighting-class LEDs, LED lighting, and semiconductor solutions for backlighting, wireless and power applications. 

Cree’s product families include LED fixtures and bulbs, blue and green LED chips, high-brightness LEDs, lighting-class power LEDs, power-switching devices and radio-frequency/wireless devices. Cree solutions are driving improvements in applications such as general illumination, electronic signs and signals, variable-speed motors, and wireless communications. 

Great Light Has Never Been So “Green”

You’ll never again have to choose between inefficient incandescents and fluorescents that contain mercury. LED lighting is safe, environmentally friendly and contains no toxic mercury.

Make Mother Nature Proud

It is easy being green. Cree lights use 85% less energy than conventional incandescent bulbs and less than half the energy of compact fluorescent lamps. Consuming less energy results in fewer greenhouse gas emissions being released into our environment.

Also, because each Cree light is designed to last for 50,000 or more hours, there is less landfill waste from burned-out incandescent bulbs and no dangerous mercury waste from fluorescents.

With Cree, there is no compromise. You can have safe, affordable, beautiful lighting that makes a positive difference.

Los nuevos Televisores LED no contaminan con mercurio

La nueva generación televisiones LED descartan el uso de elementos químicos contaminantes en su producción.

Una de las características que enmarcan la tecnología LED y que la diferencian del resto es la ausencia de mercurio en su producción. Libre de este metal, las Televisiones LED se configuran como un producto amigable con el medio ambiente.

Para el proceso de fabricación de las lámparas fluorescentes o de los más lejanos aún tubos catódicos era necesario la utilización del mercurio. Este elemento era un elemento químico necesario para producir la luz que después veíamos proyectada en nuestra pantalla.

El mercurio es un metal pesado altamente contaminante que puede trasladarse a grandes distancias una vez que es emitido a la atmósfera, y más aún, al asentarse en medios acuáticos se transforma en una toxina: el metilmercurio. Este potente elemento contaminante se asienta en peces y otros animales, y luego en los humanos al pasar a formar parte de su dieta.

Si tenemos en cuenta que según el estudio presentado por la consultora TNS, el pasado año, sobre el uso de las televisiones de alta definición (HD), España es segundo país de la Unión Europea con un mayor número de consumidores de este tipo de tecnología, sólo por detrás de Gran Bretaña. Así, los datos obtenidos mediante la encuesta realizada a 12.000 ciudadanos de la U.E, cifraba en un 27% los españoles que ya cuenta con HD en su hogar. Por este motivo y si traducimos este porcentaje en toneladas de mercurio que no utilizamos al adquirir una televisión LED, elegir una tecnología limpia de este elemento ayuda a la mejora de gran parte de nuestros ecosistemas, sobre todo de nuestros ríos.

Además a un largo plazo, la eliminación y reciclaje de los televisores se puede gestionar con un impacto mínimo para el medio ambiente.

Tomado de SAMSUNG ECO / LED TV.ES

La revolución luminosa

Tomado del País 

ELENA SEVILLANO  17/04/2010

En poco más de diez años, los hogares españoles han pasado de las bombillas de filamento a los leds, pasando por las halógenas y las compactas fluorescentes integradas. Un universo de luz en el que prima el ahorro de energía

Entramos a una habitación a oscuras, damos al interruptor y se enciende la cortina o se ilumina la pared del fondo del armario. ¿Ciencia-ficción aplicada al interiorismo? No, led orgánico, oled, una capa delgada y flexible de material orgánico que reacciona ante un estímulo eléctrico emitiendo luz. Todavía le quedan problemas técnicos que solventar, pero ya hay prototipos de lámparas con esta tecnología, y al arranque del reportaje le falta aún un poco para hacerse realidad. Cuando eso ocurra, supondrá toda una revolución, en opinión de Mar Gandolfo, responsable del Centro de Aplicaciones de la Luz de Philips Alumbrado Ibérica. “Hasta ahora, las bombillas iluminan los objetos pero con el oled serán los objetos los que den luz”, argumenta. Un friso encastrado en la pared de un cuarto de baño, los cojines de un sofá, incluso una camiseta.

Pero Tierra no es una revista de decoración y no nos atraen las posibilidades estéticas del oled, sino su condición de último eslabón de una cadena evolutiva. En poco más de diez años se ha pasado de prácticamente todos los hogares españoles luciendo las bombillas de siempre, las incandescentes o de filamento -que duran un año y sólo transforman en luz el 10% de la energía que consumen, ya que el 90% restante se malgasta en calor-, a la progresiva incorporación de las halógenas ahorradoras -un 45% menos de energía y tres veces más de vida- y de lámparas compactas fluorescentes integradas (CFL según sus siglas en inglés). Estas últimas son conocidas como ahorradoras porque emplean entre un 65% y un 80% menos energía que las tradicionales y son entre 6 y 15 veces más longevas. Y así hasta llegar al led (acrónimo de lighting emitting diode, diodo emisor de luz), de tan reciente comercialización que no existen aún datos de mercado, tan eficiente como una CFL, pero más duradero y sin mercurio. El futuro, según consenso general.

El mercado de las bombillas tradicionales ha caído de 115 millones de unidades en 2000 a unos 50 millones en 2009, más del 60%, según remacha Alfredo Berges, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum). En paralelo, ha crecido el de las de bajo consumo: de 7,5 millones de unidades en 2000 a 43 millones en 2009. Una de siete vatios de la gama más eficiente de la marca Osram equivale a una bombilla convencional de 40 vatios; la de 11 se corresponde a una de 60; la de 18, a una de 100, y la de 30, a una de 150. Osram concede que las incandescentes han perdido peso en su actividad y que sus tres plantas de producción (en Francia, Eslovaquia y Alemania) están reorganizando su “capacidad de producción y desarrollo hacia otros productos”. Asegura estar preparada para “alcanzar más del 95% de sus ventas con otros tipos de lámparas como las halógenas, fluorescentes, leds y especiales”.

Hace tres años, más del 85% de hogares no tenían ni una ahorradora. Ahora, uno de cada tres. “Hace cinco años suponían un 5% de las ventas; actualmente representan un 20%”, calculan en Philips. “La evolución ha sido muy rápida”, observan desde Anfalum. En primer lugar, porque los precios han bajado y resulta más sencillo concienciarse ahora, cuando se puede comprar una de estas economizadoras por 3 o 4 euros, que antes, cuando costaban 12 o 14. Pero es que, además, la Unión Europea ha impuesto un calendario de retirada de las bombillas más ineficientes: desde el 1 de septiembre prohíbe las incandescentes claras de 100 vatios; el 1 de septiembre de 2010 serán las de 75; en 2011, las de 60. Cuando eso ocurra, “la cuota de mercado de las tradicionales bajará en un 80%, ya que los vatios favoritos en España son 100 y 60″, avanza Berges. Por último, el 1 de septiembre de 2012 se acabarán las convencionales de 40 vatios.

El Ministerio de Industria está enviando a más de 20 millones de hogares, junto con su factura eléctrica, un cupón para canjear gratuitamente por una lámpara ahorradora en cualquier oficina de correos. Más de siete millones de consumidores habían canjeado el vale en enero de este año. Industria también ha puesto en marcha un programa 2×1: 1.200.000 packs de dos unidades por entre 3,95 y 3,99 euros en puntos de venta de todo el país. ¿Objetivo? Azuzar la renovación del parque lumínico doméstico, que copa la quinta parte del consumo eléctrico de un hogar. Encender un interruptor y que se haga la luz es algo tan cotidiano en los países desarrollados que resulta muy fácil olvidar la magnitud que alcanza el gesto cuando se multiplica por millones y millones de habitaciones, incontables veces al día (muchas innecesarias), 365 días al año. Si cada dispositivo de bajo consumo ahorra unos cien euros durante su vida útil, instalarlos en todas las casas de la UE rebajaría la factura global en unos 5.000 millones de euros, contribuyendo a reducir 400 millones de megavatios para 2020 y hasta 15 millones de toneladas de emisiones de CO2 cada año.

Un día de finales de los ochenta, cuando Mar Gandolfo andaba por el instituto, su padre, que era vendedor de Philips, llegó a casa diciendo: “Acabo de ver la tecnología del futuro”. Se refería al led, que 20 años después eclosiona. Las grandes compañías ofrecen sus soluciones en este campo, como las estadounidenses Bridgelux y Molex, que anuncian la creación conjunta de un led tan fácil de usar “como una bombilla”. Y asequible, que es una de las grandes asignaturas pendientes.

“Cinco o 7 vatios sustituyen a 40 o 60 de una lámpara convencional, hasta un 80% menos de consumo”, disecciona Gandolfo las posibilidades del led mientras juega con los instalados por toda la sala mediante un mando a distancia. Los enciende por tramos o en su totalidad, los apaga, tamiza su intensidad y hace que cambien de color. Les queda cuerda para rato con sus 50.000 horas o más de duración, aunque esto último varía en función de cómo se instalen. “Es importante que la luminaria [la lámpara] disipe bien el calor; de lo contrario, se acortará su vida y la calidad de su color”, advierte. “De repente, todo el mundo se ha puesto a instalar leds, y hay gente que no sabe. Apostamos por esta tecnología y no queremos que fracase por culpa de una mala aplicación”, aduce Berges.

El led también tiene mucho que decir en la mejora del alumbrado público, que se lleva el 70% del gasto eléctrico de las calles. “Tan sólo el 39,95% de los municipios con más de 100.000 habitantes cuentan con alguna luminaria tipo led“, alerta Lednova, empresa española dedicada a la fabricación e implantación de productos con esta tecnología. Instalarlos supondría, según prosigue, un ahorro de casi el 50% y 1,5 millones de toneladas de CO2 menos en la atmósfera cada año. Las instalaciones piloto del equipo de Ciudades Sostenibles de Philips han logrado un 55% de ahorro energético en el casco histórico de Valladolid o un 63% en A Coruña. “En España subsisten instalaciones y tecnologías antiguas”, recuerda Joaquín Larrosa, director de alumbrado exterior de la multinacional, que alude a la pervivencia de las lámparas de bola, que datan de los sesenta, parecen chupachús y son el súmmum de la ineficiencia, y a Valencia, número uno de contaminación lumínica en Europa.

Según un estudio de 2007 de la Universidad Complutense de Madrid, el incremento anual de gasto en alumbrado público se ha duplicado desde 1990 y, sin embargo, nuestro país sigue a la cola en cuanto a eficiencia energética en Europa. El informe confronta nuestros 116 kilovatios por año y habitante a los 91 de Alemania y a los 43 de Francia. “Ninguna provincia cumple el objetivo de alcanzar los 75 kilovatios por año y habitante marcado por el Gobierno en el Plan de Eficiencia Energética 2004-2012″, prosigue.

“España dispone de tecnologías más actuales que otros países”, opina, sin embargo, Berges. Destaca, por ejemplo, que “en Alemania hay bastante fluorescencia”, que aquí ya no existe. Pese a todo, del total de 4,5 millones de puntos de luz, “unos 900.000, el 20%, utiliza vapor de mercurio”, que desaparecerá, por obsoleto y por decreto, en 2015. “Sólo con renovar el 15% de esos 900.000 puntos de luz dejaríamos de emitir 350.000 toneladas de CO2 al año”, apunta el director de Anfalum.