El puente solar más grande del mundo

Hasta 36.500 personas podrán atravesar el río de la ciudad australiana de Brisbane utilizando esta nueva estructura. No es una más de las numerosas vías de acceso exclusivo para peatones que inundan la localidad, ya que incorpora un nuevo atractivo medioambiental: la energía para la iluminación procede de sus placas fotovoltaicas

Las aguas del río que atraviesa la ciudad de Brisbane (Australia) refleja las luces de un nuevo puente: el Kurilpa. Recién inaugurada, esta gran pasarela se ha convertido en el puente solar más largo del mundo. Mide 470 metros de longitud por seis metros y medio de ancho y conecta el centro de la ciudad con la zona sur. A pesar de que lleva poco tiempo abierto al público, se espera que al menos 36.500 personas crucen por él cada semana. Eso sí, nada de coches: es  exclusivo para peatones y ciclistas.

Si hay algo que le hace realmente especial a este puente no son sus dimensiones, ni que sea peatonal (sólo en Brisbane hay más de media docena de puentes para peatones), sino la forma en la que obtiene la energía para encender todas sus luces. Un total de 84 paneles fotovoltaicos se reparten a lo largo de su estructura para aprovechar la luz solar y utilizarla como suministro para abastecer del 75 al cien por cien de la iluminación que hace brillar la gran estructura del Kurilpa. Todas estas placas solares generan una producción diaria de electricidad de 100 kilovatios y una media anual de 38 megavatios. Y si sobra energía, el excedente se almacena en unos acumuladores para después transferirse a la red principal. A todo esto hay que sumarle que el puente cuenta con un sofisticado sistema de  [b]iluminación LED[/b]  que permite programar las luces para producir diferentes efectos de iluminación que acentúan las sinuosas curvas de la estructura del puente durante la noche. Todo un espectáculo del que disfrutarán los australianos en celebraciones anuales como la Riverfire (fiesta pirotécnica que ilumina el cielo de la ciudad australiana desde el río). Y algo muy importante es que con esta forma de suministro sostenible, el medio ambiente también sale ganando; según el ministro de Obras Públicas australiano, Robert Schwarten, «el funcionamiento de este sistema evitará alrededor de casi 38 toneladas de emisiones de dióxido de carbono cada año».

Sin duda, el puente de Kurilpa destaca por su funcionamiento sostenible, pero también por su innovador diseño. Varias torres de acero se elevan en la pasarela rodeadas por una red de cables de alambre tensados que imitan los mástiles y cuerdas de una embarcación. En total, se han utilizado unas 550 toneladas de acero y casi siete kilómetros de cables, a lo que hay que añadir más de 1.500 metros cúbicos de hormigón y 550 toneladas de acero. Sus diseñadores se han basado en el concepto de «tensegridad», donde toda esta rígida estructura se convierte en un sistema equilibrado que aporta estabilidad y ligereza, además de otorgar una estética muy particular.

Ya en el interior del puente, el peatón que pasea tranquilamente o el ciclista que pedalea sin prisa pueden pararse a contemplar las vistas del río Brisbane con la ciudad al fondo en uno de sus dos grandes miradores, o bien descansar en alguna de las áreas preparadas para ello situadas a diferentes niveles. Y es que aquí todo está pensado: para el mal tiempo, el Kurilpa cuenta con una cubierta para que sus visitantes puedan refugiarse del frío y la lluvia.

Puentes peatonales

El Ayuntamiento de Brisbane junto al Gobierno del Estado de Queensland han sido los grandes promotores de esta gran obra pública. Y también los que han puesto el dinero necesario para su construcción: unos 63 millones de dólares (alrededor de 40 millones de euros). Y es que el municipio de Brisbane se ha propuesto promover en sus futuros planos urbanísticos la creación de más puentes peatonales para hacer la ciudad más accesible e incentivar las actividades físicas.

En el caso del Kurilpa, su construcción se ha hecho a gran velocidad: sólo dos años han esperado los ciudadanos de Brisbane en ver este puente hecho realidad. Más de mil personas han trabajado durante este tiempo en la pasarela para que su inauguración coincidiera con las celebraciones del estado de Queensland al que pertenece la ciudad. Los encargados de diseñar esta obra de arte que se alza a once metros sobre la orilla del río han sido la compañía Baulderstone Pty Ltd, el despacho australiano de arquitectura Cox Rayner y los ingenieros de la compañía Arup.

La ubicación

La construcción de Kurilpa ha supuesto una solución al problema de tránsito peatonal que sufría una zona que hasta ahora no estaba muy bien conectada: el distrito central de negocios de Brisbane con SouthBank y el principal centro cultural de la ciudad.

Y es que Brisbane, además de ser la tercera ciudad australiana con más población (dos millones de habitantes) después de Melbourne y Sydney, es uno de los principales centros de negocios de Australia. Y sus ciudadanos siguen aumentando. La mayoría de las principales empresas nacionales e internacionales tienen oficinas en Brisbane y en su periferia, de modo que el tránsito de personas que se mueven en esta zona para ir a trabajar es considerable.

Por otra parte, el sector de Southbank, en la riviera sur del río Brisbane, se renovó intensamente para acoger la Exposición Internacional de 1988, pasando a convertirse de sus orígenes industriales a un agradable parque de bellos jardines. Hoy acoge la Galería de Arte Moderno de Queensland, además de una playa pública artificial, restaurantes, bares y museos. El área es una de las preferidas por los habitantes de Brisbane para y paseo y la  celebración de las tradicionales comidas familiares los fines de semana. Trabajo y ocio unidos por una gran obra de arte sostenible.