Iluminación Led en Medicina – Lámpara LED para el tratamiento de la hiperbilirrubinemia neonatal

La lámpara LED para el tratamiento de la hiperbilirrubinemia neonatal es de vital importancia para el recién nacido, ya que a través de la luz irradiada por estas lámparas, el bebé logra bajar el nivel excesivo de bilirrubina en la sangre y así puede gozar de buena salud y volver rápidamente a su hogar.

Esta lámpara comprende un sistema de fototerapia y tiene un espectro de uso de unas 20.000 horas de vida útil. Además, cuenta con más ventajas como las de no aumentar la temperatura ni emitir radiación ultravioleta. Son livianas y fáciles de transportar, consumen muy poca energía eléctrica y tienen una memoria con un timer que solventa problemas ante un corte de energía, memoria que se abastece de una pequeña batería de emergencia.

La implementación del uso de las lámparas LED para el tratamiento de la hiperbilirrubinemia tiene entre otras ventajas, el que puede ayudar y tratar a los recién nacidos con este inconveniente. Su uso se ha extendido masivamente en centros de salud y hospitales ya que casi el cincuenta por ciento de los recién nacidos llegan al mundo con este desbalanceo de la bilirrubina.

Por ser esta lámpara un avance en tecnología led , es altamente recomendable su utilización ya que se ha comprobado que además de no emitir calor, los niños tratados superan este inconveniente en menor tiempo que con las lámparas que se empleaban anteriormente para la terapia fotovoltaica neonatal.

Es fácil de programar, y tiene tres colores, de acuerdo a la intensidad que el bebé necesite: color de luz azul, luz blanca y luz celeste.

El creador de los LEDs es reconocido por aporte a la humanidad

Japonés de nacimiento y estadounidense por convicción, Shuji Nakamura es reconocido como el científico creador de los Diodos Emisores de Luz (LEDs por sus siglas en inglés) azul, verde y blanco, de uso casi habitual en miles de actividades del hombre. Igualmente, ha ideado los LED ultravioleta que bien pueden ser utilizados como potabilizadores de agua y esterilizadores de aire.Por su aporte científico, el investigador obtuvo en 2006 el segundo Premio de Tecnología del Milenio, galardón de origen finlandés, que se otorga a los investigadores más innovadores que han contribuido a mejorar la calidad de vida (en ocasiones ha sido denominado el Premio Nobel de Tecnología). En el 2008 le ha sido concedido el premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, ya que el jurado calificador reconoce que la tecnología LED “posibilita sustituir la iluminación eléctrica tradicional por fuentes de energía más limpias y más baratas, que no sólo contribuirán a preservar el medioambiente planetario y cumplir los mandatos del Protocolo de Kyoto, sino que extenderán la red lumínica a los rincones marginales del Tercer Mundo”.

A continuación presentamos una interesante entrevista que Shuji Nakamura concedió al sitio la voz de asturias

-¿Nos explica las características específicas de los diodos blancos?

-En general sirven para cualquier tipo de iluminación, con una eficiencia diez veces superior a las bombillas incandescentes tradicionales. Por otro lado, su vida útil es infinita y no hace falta mantenimiento. Y reducen la contaminación. De modo que su beneficio repercute en la crisis energética y en el calentamiento global.

-¿Y cuál es su funcionamiento, pueden prescindir de la red eléctrica convencional?

-Funcionan de forma muy sencilla. Por ejemplo, con paneles solares. El voltaje que requieren es de baja intensidad. Son muy apropiados para los países del Tercer Mundo. Es una tecnología totalmente verde.

-Por lo que se refiere a los LED ultravioleta y su capacidad para potabilizar el agua, casi parece un milagro. ¿Cuánto tiempo se tardará en advertir sus efectos prácticos en tantos lugares del mundo subdesarrollado que carecen de ese servicio esencial?

-Ya tenemos dispositivos establecidos en África. Estoy convencido de que en un periodo de cinco a diez años será factible su ampliación al conjunto del continente. Precisamos de una mayor potencia de salida en el mecanismo tecnológico, y ya se está trabajando en ello.

-¿Esa esterilización del agua se produce en cualquier estado preliminar del líquido?

-Así es. Se extrae agua potable a partir de cualquier estado preliminar de la misma. Es una tecnología muy eficiente.

-Los diodos emisores de luz, los LED, han sido definidos ya como la iluminación del futuro. ¿Por qué?

-No sólo del futuro, sino de ahora mismo. Hay que recordar que el calentamiento global es una de mayores preocupaciones actuales, otro tanto ocurre con la escasez de petróleo y el aumento en el precio de los combustibles. La crisis energética y el calentamiento global nos llevan a plantearnos cómo reducir el consumo energético. Y es aquí donde los LED tienen un papel clave. Utilizándolos como fuente de luz, consumiríamos sólo la décima parte de lo que gastamos con iluminación convencional.

-¿Cuáles son las actuales aplicaciones y cuáles pueden ser las futuras?

-Actualmente se utilizan en todo tipo de fuentes de luz. Un teléfono móvil, un ordenador, los televisores… Cada vez es más frecuente que echen mano de los LED. También los sistemas de iluminación tanto de interiores como de exteriores, que suelen usar los LED de luz blanca para reducir los consumos. Tienen la ventaja de que no necesitan mantenimiento y su consumo energético es apenas una décima parte del que gastan los sistemas incandescentes.

-¿Las bombillas convencionales tal y como las conocemos tienen sus días contados?

-Sí, desde luego. Los estados han realizado ya sus evaluaciones. Los países deben dejar de utilizar las bombillas incandescentes entre 2010 y 2015. La vida de una fuente de luz LED, por poner un ejemplo bien gráfico, dobla la vida del tubo fluorescente.

-Usted ha desarrollado también el LED ultravioleta que permite la esterilización del agua para potabilizarla. ¿Qué expectativas tiene puestas en su aplicación a los países en desarrollo?

-Con los mismos materiales de los LED se pueden crear emisores de luz ultravioleta muy eficientes. No llevan tanto coste de energía, por lo que las perspectivas para su uso en países en desarrollo son buenas. Estamos todavía trabajando en ello y necesitamos un mayor nivel de concreción.

Otro de sus grandes logros de Shuji Sakamura es el láser azul que ha dado lugar a la tecnología blu-ray, mediante la cual es posible quintuplicar el volumen de información almacenado en dispositivos como el DVD; tiene 448 patentes aprobadas o en vías de tramitación. Otros reconocimientos a este científico japonés son el de la Society for Information Display (Estados Unidos, 1996), el Rank Prize (Reino Unido, 1998), el Premio de Electrónica Cuántica del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (Estados Unidos, 2002) y la medalla Benjamin Franklin (Estados Unidos, 2002)

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Nuevos descubrimientos en la Tecnología LED claves para la conservación de las Tortugas

Hemos hablado en innumerables ocasiones en este blog sobre las ventajas medioambientales que tiene la aplicación de la tecnología LED en diferentes ámbitos: bajo consumo, la no utilización de metales peligrosos en su fabricación, su facilidad en el reciclaje o duración, entre otras. Pero, hasta ahora, no habíamos encontrado una conexión causal tan directa como estas nuevas lámparas LEDs. Una invención que se tornará como decisiva en la conservación de las diferentes especies de tortugas gigantes.

Ver en directo el desove de una Tortuga gigante, Verde o Baula por ejemplo, es algo que difícilmente se puede describir. Su puesta de huevos nocturna en la playa es tan increíble que atrae a miles de turistas todos los años a países como México, Costa Rica, Nicaragua, Nueva Zelanda o las Galapagos. Cerca de sus playas de desove suele haber localidades costeras donde la luz artificial de las mismas tienen una importancia decisiva en la conservación de esta especie protegida.

Los brillos causados por esta iluminación en playas, edificios y calles adyacentes distraen y confunden a las pequeñas tortugas en su camino al mar quitándoles una oportunidad grande y real de sobrevivir, debido a este peligro para estos quelonios gigantes hay comunidades de playa en algunos lugares como en Florida que han establecido reglamentos para apagar luces durante las épocas de anidado y nacimiento de las crías de tortuga.

la iluminación a base de LEDs que es invisible a la vista de las tortugas.  LEDs de color Ambar que se encuentra en los 590 nanómetros de la banda electromagnética y resulta ser imperceptible para las tortugas. Mientras el ser humano puede utilizarla de manera muy adecuada para sus necesidades de iluminación. Esta tecnología permite coexistir al ser humano y a la tortuga sin afectar la percepción visual de esta ultima y dándole una mayor posibilidad de supervivencia. Sin duda, un buen ejemplo de que la tecnología bien aplicada es capaz de encontrar solución a los grandes dilemas ecológicos actuales.

Colombia enterrará las bombillas clásicas en enero de 2011

Tras 130 años de uso, el foco o la ampolleta, como se conoce en otros países de América Latina, es una especie en vías de extinción. Los ahorradores se imponen en todo el mundo.

Hace 130 años, Thomas Alva Edison desarrolló el primer bombillo de luz incandescente comercialmente viable. Para hacerlo recogió los conocimientos de varios científicos que habían logrado pruebas exitosas en laboratorio, pero el mérito del llamado Mago de Menlo Park, autor de más de 1.000 inventos, fue que, tras probar más de un millar de filamentos de distintos materiales, logró dar con uno que no se quemaba en cuestión de minutos. Su primer modelo tenía 48 horas de vida útil, con un brillo equivalente al de 10 bujías.

La historia es que hoy este invento que está en todas las casas, y al que la revista Life calificó en su momento como el segundo más útil del siglo XIX, tiene los días contados, por razones de economía y ecología.

Hace 15 días, entró en vigencia en todo el territorio de la Unión Europea una norma -aprobada en el 2008- que prohíbe la fabricación y distribución de bombillos incandescentes de 100 vatios, por lo que estos pasarán a la historia cuando se agoten las existencias que hoy hay en los supermercados de los 27 países que conforman ese bloque.

En septiembre de 2010 será el turno de los de 75 vatios; al año siguiente saldrán los de 60 y en 2012 los de 40 y 25 vatios, con lo cual la UE habrá erradicado totalmente el invento de Alva Edison en 3 años.

China también camina con paso firme por este sendero. Desde abril del año pasado, el gobierno central ofrece un subsidio del 50 por ciento a las compras al detal de bombillos ahorradores. Para enero de este año, 62 millones de unidades habían sido vendidas gracias a este programa.

En América Latina, Cuba ha sido pionera. En el marco de una revolución energética que comenzó en el 2006, en la isla ya se cambiaron casi todos los bombillos tradicionales por fluorescentes ahorradores. Y no sólo para economizar y luchar contra el cambio climático, sino también para evitar un racionamiento en La Habana y otras ciudades importantes.

Venezuela copió el programa cubano y no sólo ha regalado 53 millones de bombillos economizadores a sus ciudadanos, sino también varios millones más a países del llamado Alba: Alternativa Bolivariana para las Américas. Según estadísticas oficiales, en 5 de los 6 millones de hogares venezolanos ya hay los nuevos bombillos, lo que ha permitido el ahorro de 2.300 megavatios.

En Colombia, el bombillo incandescente ya tiene su fecha de defunción.

El programa nacional en este sentido comenzó en el 2007, cuando se expidió una resolución que obligaba a todos los edificios públicos a sustituirlos. Desde entonces, el tema ha venido avanzando a cuentagotas, aunque con una certeza: y es que los bombillos incandescentes, que se vieron por primera vez en 1907 para iluminar un kilómetro de la carrera Séptima, y que son usados intensivamente en época navideña, sólo se comercializarán hasta diciembre del 2010.

Esto quiere decir que les quedan sólo 15 meses de vida en Colombia, como consta en el Decreto 3450, que indica que "a partir del primero de enero del 2011, no se permitirá la importación, comercialización y utilización de fuentes de baja eficacia lumínica".

Será necesario cambiar cerca de 48 millones de bombillos, principalmente de hogares de estratos bajos, pues los de clase media y alta ya están descubriendo el impacto en la factura de la energía.

Vida útil más larga

Detrás de este gran cambio hay sólidos argumentos. Cálculos de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme), adscrita al Ministerio de Minas y Energía, indican que si cada uno de los 8 millones de hogares nacionales tuviera prácticas de Uso racional de la energía (URE) y usara bombillos fluorescentes economizadores, el ahorro anual de la nación sería cercano a los 950 mil millones de pesos.

Esto equivaldría a dejar de quemar cerca de 47.000 toneladas de carbón diariamente en una termoeléctrica como la de Termotasajero (Norte de Santander), proceso que genera emisiones de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

Los bombillos ahorradores, aunque son más costosos, tienen una vida útil cuatro o cinco veces más larga. Se podría decir que habría que comprar 10 incandescentes, antes de que la vida útil de un fluorescente compacto termine. Además, no emiten tanto calor y entregan la misma iluminación (hay de luz blanca y luz amarilla) consumiendo sólo un cuarto de la energía.

En pocas palabras, si una factura mensual llega a una vivienda usualmente por 50 mil pesos, luego de instalar bombillos ahorradores esta podría bajar a la mitad. La Universidad Nacional indica que los costos de iluminar la sala de un hogar durante 10 años ascienden a un millón 270 mil pesos con los incandescentes. Ese montó se reduciría a 357 mil pesos con los ahorradores y en el mismo lapso.

Solamente el 10 por ciento de la electricidad que utilizan los bombillos tradicionales sirve para dar luz; el 90 por ciento restante se va en calor.

Andrés Taboada, director de energía del Minminas, indicó que el país le pedirá al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) financiación para subsidiar la modificación de la iluminación de las viviendas de estratos uno, dos y tres.

Esto ya está muy adelantado en Boyacá, Santander, Nariño y Bogotá, donde incluso, según la Secretaría de la Movilidad, avanza un plan para que 1.800 semáforos, el 14 por ciento del total, usen luminarias que consuman menos energía.

Al margen de estos esfuerzos puntuales, el cambio de bombillas en Colombia tendría que ir acompañado, según Taboada, de un plan de recolección, tanto de las bombillas clásicas como de las ahorradoras que dejen de funcionar. Él da en el blanco de un tema que le dio la vuelta al mundo el año pasado, relacionado con un estudio de la Agencia Británica del Medio Ambiente que concluyó que los bombillos fluorescentes tienen pequeñas cantidades de mercurio que en caso de rotura y contacto con la piel o inhalación podrían llegar a ser nocivos para la salud.

Al margen de esta polémica, lo cierto es que el planeta ya le apostó al cambio y a las ventajas de los fluorecentes compactos y que el 'luchado' invento de Edison y uno de los grandes aliados de la comodidad humana, comenzará a ser una nueva reliquia, como las cartas o el disco de vinilo, y dentro de poco quedará reducido a una mercancía de anticuarios.

Más caras, pero el ahorro es enorme

Mucha gente desecha la posibilidad de apostarles a los bombillos ahorradores por su precio. Cuando los vecinos de un edificio del barrio Quinta Camacho, en Bogotá, supieron que cambiar los 16 bombillos de sus áreas comunes les costaría alrededor de 160.000 pesos, varios de los vecinos 'pusieron el grito en el cielo'.

Pero la decisión finalmente se aprobó en la Junta de Copropietarios y pronto la comunidad vio las ventajas de la inversión que se hizo, pues la factura de energía cayó de 75.000 pesos mensuales a sólo 35.000, con lo cual, en cuatro meses la inversión se pagó sola con el ahorro conseguido, y con la ventaja de que un bombillo ahorrador puede durar dos años o más.

Los Led, el próximo gran salto

Aunque los bombillos fluorescentes son vistos hoy como la solución, ya hay una tecnología rival. Su nombre es  LED  (sigla de Light Emitting Diode). Los  LED  están presentes en los semáforos modernos, en algunas linternas y celulares y ahora varias empresas los promueven como reemplazo de los bombillos en hogares y oficinas.

Los  LED consumen todavía menos energía que los de ahorro fluorescentes, pues mientras estos últimos consumen de un 20 a 30 por ciento de la energía que se iría con una bombilla clásica incandescente, los  LED  gastan menos del 15 por ciento de lo que requiere un incandescente.

Y además de que los  LED son más pequeños y luminosos, duran unas 50.000 horas: los clásicos duran entre 750 y 1.000 horas y los ahorradores actuales entre 6.000 y 15.000 horas. Pero los LED tienen otra ventaja importante: son más ecológicos, ya que a diferencia de los fluorescentes y de los incandescentes, no contienen mercurio, algo clave a la hora de desecharlos.

El pero es que, de momento, son más costosos, ya que su precio suele ser 5 a 10 veces más alto que el de un ahorrador fluorescente (dependiendo de los vatios). Por eso se espera que su masificación tome tiempo. Aunque por su ahorro en consumo de energía y durabilidad mucha gente considera que ya salen totalmente a cuenta.

JAVIER SILVA HERRERA
REDACCIÓN VIDA DE HOY

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¿Podemos salvar el mundo con las luces LED?

Nos encontramos en una encrucijada, cada vez más informes científicos nos alertan de que de seguir contaminando como lo hemos hecho hasta ahora nuestro planeta tiene una fecha de caducidad cercana. Por este motivo dos científicos Schubert y Jong Kyu Kim, de Rensselaer Polytechnic Institute, se propusieron investigar como influiría en esta tendencia el cambiar todas las luces del planeta por iluminación LED. Los resultados han sido más que sorprendentes, porque sólo en el plano económico los habitantes de este planeta nos ahorraríamos 1,83 billones de dólares en un periodo de 10 años. Pero hay mucho más, con el este simple cambio de tipo de bombillas las emisiones de CO2 se verían reducidas en 10,68 gigatoneladas, el consumo de crudo se reduciría en 962 millones de barriles y finalmente las plantas de generación de luz eléctrica del mundo se verían reducidas a sólo 280. El período citado por los científicos para estas transformaciones también sería una decena de años. Todos estos datos fueron recogidos en el informe “Transcending the replacement paradigm of solid-state lighting” hecho por Schubert y Jong Kyu Kim y que ha sido publicado recientemente en la revista Optics Express. Y es que esta paulatina suplantación de las bombillas tradicionales hacia iluminación LED (light-emitting diodes) no debería sorprender a nadie, ya que estos diodos de luz necesitan 20 veces menos energía que las bombillas tradicionales y 5 veces menos que las luces fluorescentes. Si multiplicamos estos datos por toda la iluminación pública mundial y la que tenemos instalada en casas y empresas los datos ofrecidos en este informe empiezan a cuadrar. Tanto es así, que el gobierno de los EE UU ya ha tomado cartas en el asunto y está realizando una gran campaña estatal para el cambio de su luz tradicional por la iluminación LED.